El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, afirmó el sábado 8 de agosto de 2026 que, aunque Estados Unidos no es un país confiable, este es un momento adecuado para alcanzar un acuerdo que ponga fin al conflicto entre ambos países. En paralelo, Teherán informó que se encuentra cerca de un entendimiento con Omán para reabrir temporalmente el estrecho de Ormuz, condicionado al cumplimiento de seis exigencias por parte de Washington.
Pezeshkian sostuvo que Irán busca resolver la disputa mediante conversaciones diplomáticas y superar una situación que describió como un estado de “ni guerra ni paz”. El mandatario planteó que el memorándum de entendimiento firmado en junio puede servir como base para las negociaciones, siempre que Estados Unidos modifique su conducta y contribuya a crear un ambiente de confianza.
Las condiciones para reabrir Ormuz
El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Mohammad Bagher Zolghadr, señaló que la reapertura del estrecho dependerá de que Estados Unidos atienda las siguientes demandas:
- Poner fin de manera permanente a la guerra con Irán.
- Abandonar cualquier amenaza futura contra la nación iraní.
- Levantar el bloqueo naval contra los puertos de Irán.
- Retirar las fuerzas militares estadounidenses de la zona.
- Compensar completamente a Irán por los daños ocasionados durante el conflicto.
- Levantar las sanciones y liberar sin condiciones los activos iraníes congelados en el extranjero.
El canciller iraní Abbas Araghchi indicó que las conversaciones con Omán están cerca de concretar un mecanismo para una reapertura temporal del paso marítimo. Sin embargo, las autoridades iraníes han advertido que cualquier acuerdo sobre la administración del estrecho deberá considerar las condiciones planteadas a Estados Unidos.
Un acuerdo aún sujeto a negociación
El estrecho de Ormuz es una ruta estratégica para el transporte marítimo y energético internacional. Por ello, una reapertura temporal podría reducir los riesgos para la navegación y facilitar nuevas conversaciones diplomáticas, aunque el acuerdo todavía depende de resolver las diferencias entre Teherán y Washington.
Pezeshkian afirmó que Irán se considera fortalecido por el desarrollo del conflicto, pero también reconoció que ningún país puede mantener una guerra de manera indefinida. Las negociaciones continuarán mientras ambas partes intentan definir las condiciones para poner fin a las hostilidades y normalizar el tránsito por Ormuz.

